LOS MANDAMIENTOS, LOS SACRAMENTOS, LAS BIENAVENTURANZAS Y LAS OBRAS DE MISERICORDIA

¡Mi Hijo es el Camino, la Verdad y la Vida y todo el que crea en Él vivirá eternamente! (Cfr. Jn 14,6). Esta es la verdad Pueblo de Dios, esta es la verdad, respetar, acoger y amar los Mandamientos, los Sacramentos y amar y cumplir la Palabra Divina.

Sma. Virgen María, 24.02.2020

 

Pueblo Mío, la Tierra gime, algunos de los Míos la han escuchado. Gime no solo por el pecado que la humanidad deposita sobre Ella, sino que gime ante la ignorancia con que el hombre actúa en total desacato de Los Mandamientos, Sacramentos y Obras de Misericordia, en una absurda negación a cuanto les recuerde Mi Amor, el de Mi Madre y todo cuanto es Sagrado.

Nuestro Señor Jesucristo, 30.06.2016

 

 Mi Hijo es Todopoderoso, Omnipotente, Omnisciente, a Él se someten las fuerzas del mal, (Cfr. Fil 2,10) por ello el que acoge a Mi Hijo con Fe y se mantiene en Él guardando la Ley, los Sacramentos, las Obras de Misericordia, recibiendo a Mi Hijo en la Eucaristía y se dona al prójimo, se encontrará, no con un camino fácil, sino con la fuerza para levantarse luego de cada caída.

Sma Virgen María, 24.01.2019

 

Existe un manual único para la vida del verdadero cristiano: los Mandamientos de la Ley de Dios. Sean de su agrado o no, son el Manual de la vida del verdadero cristiano, fueron, son y serán, sin dejar de lado las Bienaventuranzas, los Actos de Misericordia, los Sacramentos y la adoración al Santísimo Sacramento del Altar. Cada uno de ustedes es Templo del Espíritu Santo, y en los templos no deben entrar las insidias de Satanás, en ningún aspecto ni bajo ninguna forma.

Sma Virgen María, 17.07.2016

 

Los 10 Mandamientos de la Ley de Dios

1º    Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º    No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3º    Santificarás las fiestas.
4º    Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º    No matarás.
6º    No cometerás actos impuros.
7º    No robarás.
8º    No darás falso testimonio ni mentirás.
9º    No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º  No codiciarás los bienes ajenos.

 

Los Sacramentos en la Biblia, siete pruebas de la Fe 



Bautismo.
«Y acercándose Jesús les dijo: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id pues y enseñad a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Mateo 28,18-19.

Confirmación.
«Cuando los apóstoles oyeron cómo había recibido Samaria la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan, los cuales bajando, oraron sobre ellos para que recibiesen el Espíritu Santo, pues aún no había venido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo». Hechos 8, 14-17.

Eucaristía.
«Tomando pan se los dio diciendo: ´Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros, haced esto en memoria mía.´ Así mismo el cáliz… diciendo: ´Este es el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre que es derramada por vosotros´ «. Lucas 22, 19-20.

Confesión.
«Diciendo esto sopló y les dijo: ´Recibid el Espíritu Santo, a quien perdonéis los pecados les serán perdonados, a quien se los retuviereis, les serán retenidos´ «. Juan 20, 22-23.

Unción de los enfermos.
«¿Alguno entre vosotros enferma? Haga llamar a los presbíteros de la Iglesia y oren sobre él, ungiéndole con el óleo en el nombre del Señor». Santiago 5,14.

Sacerdocio.
«Les constituyeron presbíteros en cada iglesia por la imposición de las manos, orando y ayunando y los encomendaron al Señor». Hechos 14, 23.

Matrimonio.
«En cuanto a los casados, el precepto no es mío sino del Señor, que la mujer no se separe del marido y de separarse, que no vuelva a casarse o se reconcilie con el marido y que el marido no repudie a su mujer». 1 Corintios 7, 10-11.

 

Las Bienaventuranzas

 

«Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos; y abriendo su boca les enseñaba diciendo:

  • Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
  • Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
  • Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
  • Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
  • Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
  • Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
  • Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
  • Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieron»(Mt).

 

 

Bienaventuranzas  dictadas por la Sma. Virgen María, 23.08.2017

 

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, les bendigo.

 

Dichoso aquel que ha creído.
Dichoso aquel que obedece la voz de su Pastor.
Dichoso aquel que ama a sus hermanos.
Dichoso aquel que no se engrandece a sí mismo.
Dichoso aquel que mira a Mi Hijo en su hermano.
Dichoso aquel que no se llama a sí mismo: elegido.
Dichoso aquel que se da con amor a sus hermanos.
Dichoso aquel que ama y perdona, perdona y ama.
Dichoso aquel que cumple Los Mandamientos de la Ley de Dios.

Dichoso aquel que cada instante de su existir lo dedica al servicio de Mi Hijo.
Dichoso aquel que protege su alma, que sujeta su yo humano y se acerca a la fusión permanente con su espíritu bendecido por el Espíritu Divino.

Dichoso aquel que no es como el mercader a las afueras del Templo.
Dichoso aquel que respeta el pensamiento de sus hermanos cuando este difiere del suyo. 
Dichoso aquel que mantiene la correcta Sabiduría para corregir con amor fraterno a sus hermanos.
Dichoso aquel que no cree tener siempre la razón en todo.
Dichoso aquel que sabe guardar silencio en lo secreto de su corazón.
Dichoso aquel que domina su lengua y no permite que esta hiera a su hermano.
Dichoso aquel que no obliga al hermano a fusionarse con la Divinidad, sino que con Amor Divino le toma la mano y le conduce presuroso, pero con paciencia.

Dichoso aquel que ha comprendido que el instante no es instante y que cada día terreno es un acercarse más al cumplimiento de las Profecías.

Dichoso aquel que da todo por seguir a Mi Hijo.

Dichoso aquel que es prudente.

Dichoso aquel que domina su ego humano y no lastima a su prójimo.

Dichoso aquel que ha abierto su corazón al Amor Divino y por ende, ama a sus hermanos en espíritu y verdad.

 

 

Las Obras de Misericordia 

 

 Al ser Yo todo Misericordia, no niego Mi Perdón, pero ustedes necesitan llegar ante Mí con el corazón, la mente, el pensamiento y todos los sentidos direccionados hacia una meta: no pecar ni participar con quienes Me ofenden, tienen que ser verdaderos y cumplir las Obras de Misericordia (cfr. Mt 25,31-46), decidirse a crecer en el amor hacia el prójimo y disponerse a ser caritativos, sin que decaiga la Esperanza para que la Fe permanezca firme.

Nuestro Señor Jesucristo, 02.02.2019

 

I.- Obras de Misericordia Corporales:

En su mayoría salen de una lista hecha por el Señor en su descripción del Juicio Final. Son:


1) Visitar a los enfermos
2) Dar de comer al hambriento
3) Dar de beber al sediento
4) Dar posada al peregrino
5) Vestir al desnudo
6) Visitar a los presos
7) Enterrar a los difuntos

 

II.- Obras de Misericordia Espirituales:

Han sido tomadas por la Iglesia de otros textos que están a lo largo de la Biblia y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar el sufrimiento, etc. Son: 


1) Enseñar al que no sabe
2) Dar buen consejo al que lo necesita
3) Corregir al que se equivoca
4) Perdonar al que nos ofende
5) Consolar al triste
6) Sufrir con paciencia los defectos del prójimo
7) Rezar a Dios por los vivos y por los difuntos

 

Armadura de Dios

 

“Por lo demás que el Señor los conforte con su fuerza poderosa. Revístanse de las armas que les ofrece Dios para que puedan resistir a las asechanzas del diablo.  Porque nuestra lucha no es contra adversarios de carne y hueso, sino contra los poderes, contra las potestades, contra los que dominan este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que tienen su morada en las alturas. Por eso deben empuñar las armas que Dios les ofrece, para que puedan resistir en los momentos adversos y superar todas las dificultades sin ceder terreno.

Manténganse, pues, en pie, rodeada su cintura con la verdad, protegidos con la coraza de la rectitud, bien calzados sus pies para anunciar el evangelio de la paz. Tengan en todo momento en la mano el escudo de la Fe con el que puedan detener las flechas encendidas del maligno, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.”  

Efesios 6, 10.17

Oren hijos Míos, oren y mediten.  Ustedes deben continuar el camino con la armadura de la Fe, pero no una armadura débil, sino una armadura en la Voluntad Divina.           

Sma. Virgen María, 16.03.2016